CREATIVIDAD ES VÍNCULO
- Marcelo Bertuccio
- 20 mar 2018
- 2 Min. de lectura
La creatividad es una actividad voluntaria, operativa y entrenable, basada en un modo de relación entre los sujetos, y entre estos y los objetos que configuran su noción de mundo, que disuelve los cánones de enfrentamiento y competencia exaltando una conducta integradora, aceptante y empática. No parece que fuese posible creatividad alguna sin disposición a la vincularidad. De hecho, el vínculo real, tendiente a la simetría y la reciprocidad y despojado de cualquier intención de poder de un ente sobre otro, es creativo por naturaleza.
Durante mucho tiempo se ha sostenido la idea de que la posibilidad de crear respondía a un don especial de ciertas personas y que su descripción y sistematización era imposible, por considerársela un fenómeno ingobernable, inabarcable y hasta mágico. Por el contrario, hoy sabemos que es un proceso natural, necesario para el desarrollo personal, y terapéutico; esto último podemos rastrearlo en las palabras de Aristóteles en su Poética, cuando se refiere al poder curativo de la catarsis: el ejercicio de ser (terror) y no ser (piedad). Cuando el sujeto puede advertir que la materia supuestamente real que habita tiene su equivalente en una realidad imaginaria, su vivencia y su capacidad de objetivación se renuevan y se optimizan, tornándose complejas y, por lo tanto, más reales. Tampoco, como se ha cristalizado hasta hoy, obedece sólo a propósitos artísticos; la creatividad es un modo no-cognitivo de atravesar y superar situaciones conflictivas de cualquier orden, como alternativa a la pretensión racional-operativa de resolver problemas que, en ocasiones, no alcanza para generar belleza ni para encontrar alivio, y deviene en el aprendizaje significativo de una conducta autorrealizadora y una actitud filosófica que promueve el descubrimiento del propio lugar en el mundo.

Algunas consideraciones, no siempre atendidas, acerca de la creatividad
- Es integrativa en lugar de sustitutiva: reemplaza “o” por “y”, y “pero” por “además”.
- Sostiene tensiones hasta que “nace” lo inesperado declinando la intención de resolver problemas, lo cual neutraliza los procesos.
- Concibe múltiples puntos de vista.
- Aplica el recurso de la “tormenta de ideas” con total desprejuicio, aviniéndose a todo lo que aparezca, tanto individual como grupalmente.
- Presenta disposición incondicional al cambio, a lo desconocido y a lo imprevisto.
- Asimila la generación espontánea de ideas e imágenes: “lo primero que se me ocurre” es imprescindible para comenzar un proceso.
- Reconoce y desactiva la tendencia a “la única opción”.
- Descarta acciones inútiles como la racionalización manifestada en parloteo, tanto externo como interno.
- Reemplaza el acatamiento ciego del concepto de “búsqueda” por la conciencia permanente de “encuentro de lo que está ahí”.
- Antepone la expresión genuina al sondeo de sentido o significado.
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