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Economía circular del vínculo

  • Foto del escritor: Marcelo Bertuccio
    Marcelo Bertuccio
  • 24 jun
  • 2 min de lectura

Texto generado con inteligencia artificial a partir de contenido original y correcciones

de Marcelo Bertuccio

 

La economía circular plantea una diferencia fundamental respecto de la lógica lineal tradicional. La lógica lineal produce, consume y descarta. El recorrido del objeto es breve y terminal: fábrica, mercado, usuario, basura. La circularidad introduce otra posibilidad: continuidad, reutilización, transferencia, reacondicionamiento, prolongación de la vida útil y transformación del destino del objeto.


Lo importante de esta idea no es solamente el reciclaje material, sino el cambio de estructura relacional. El objeto deja de ser un elemento de consumo instantáneo para convertirse en un punto de conexión entre distintas personas, distintos momentos y distintos usos. Una computadora deja de ser un producto descartable y pasa a circular entre usuarios, reparaciones, reutilizaciones y nuevas funciones. El objeto ya no desaparece después de un único uso. Permanece en circulación.


La idea fuerte no es ecológica en un sentido superficial. Es vincular. La circularidad introduce continuidad entre sistemas humanos. Aparece una relación menos extractiva y menos descartable con las cosas y, por analogía, también con las personas.


Esto permite pensar que gran parte de la cultura contemporánea funciona de manera lineal no solamente con los objetos, sino también con los vínculos. Las relaciones muchas veces se organizan alrededor del consumo rápido, la satisfacción inmediata y el descarte. El otro vale mientras cumple una función emocional, sexual, social o narcisista. Cuando deja de cumplirla, aparece el reemplazo. La lógica del ghosteo, la desvinculación abrupta, la obsolescencia afectiva y el reemplazo permanente forman parte de esta estructura lineal.


La circularidad, en cambio, supone otra temporalidad. Supone continuidad, transformación, reorganización y permanencia parcial de los vínculos aun cuando cambien de forma. No implica eternidad ni dependencia. Implica evitar el descarte automático.


Desde el Enfoque Centrado en la Persona esto puede pensarse como una diferencia entre relaciones que consumen identidad y relaciones que producen reorganización. Un vínculo creativo no utiliza personas para agotarlas y descartarlas. Produce circulación de experiencia, transformación mutua y continuidad de sentido.


También puede relacionarse con el Cuarto Camino en cuanto al intento de disminuir automatismos de consumo y descarte. El trabajo de conciencia introduce interrupciones en la reacción inmediata, en la impulsividad relacional y en la utilización mecánica del otro.


La economía circular también introduce una idea importante acerca del tiempo. Lo que parece terminado puede transformarse y reintegrarse a otro proceso. Esto se vincula con la experiencia humana de un modo profundo. No todo lo agotado o deteriorado tiene que ser automáticamente eliminado. Existen reparación, reconfiguración y segunda vida. Esto vale tanto para objetos como para procesos humanos y vinculares.


 

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